El nombre del último extended play de Chung Ha, Alivio, refleja la esencia de la música nacida desde la catarsis. Es el resultado de una travesía llena de contrastes, que la ha llevado a encontrar un lugar de armonía, dejar ir, gritar al cielo y abrazar un proceso de sanación. “Alivio marcó un antes y un después para mí porque, por primera vez en mucho tiempo, me permití ser — sin pensar demasiado en lo que los demás esperan o en lo que ‘debería’ hacer”, dice la cantante surcoreana. “Romper barreras no siempre significa hacer algo drástico. A veces, se trata también de poner límites a uno mismo. El aprender a decir no, confiar en mis instintos y tomarme el tiempo para respirar han sido parte de ese equilibrio”.
“Al mismo tiempo, disfruto retándome musicalmente, así que he aprendido que el autocuidado realmente me hace mejor artista”, agrega. “Cuando me cuido, soy más abierta a la creatividad, y la música fluye naturalmente”.
Casi una década bajo el foco artístico da sustento a este autodescubrimiento. Su nombre empezó a cobrar notoriedad en 2016, cuando la cadena de televisión surcoreana Mnet lanzó al aire el programa de competencia Produce 101, en el que más de 90 aspirantes a idols de diversas casas discográficas debían demostrar sus habilidades para ganarse un lugar en un grupo femenino. Chung Ha se robó miradas desde los primeros episodios gracias a su talento para el baile, esculpido en la gracia y contundencia de sus movimientos, aunque eso solo fue un vistazo de su potencial.
A medida que avanzaba la competencia, su rango completo salió a relucir, proyectándola como una artista de gran expresión. Gracias a ello, obtuvo el cuarto puesto y logró unirse a la alineación de I.O.I (siglas en inglés de Ideal of Idol), un grupo que allanó el camino para los shows de supervivencia y las agrupaciones que aún surgen de estos programas.
No obstante, a diferencia de otros grupos de este tipo, cuyos periodos de actividad suelen extenderse por más de dos años, el contrato de I.O.I tenía un plazo de solo 10 meses, por lo que su despedida llegó demasiado pronto. “Somos muy, muy unidas y nos queremos muchísimo”, asegura Chung Ha de sus “chicas”, como cariñosamente llama a sus compañeras. “Si tenemos la oportunidad de reunirnos en algún evento que podamos hacer o… no sé, porque el próximo año es nuestro décimo aniversario, y muchos grupos se reúnen en su décimo aniversario. No sé si puedo decir esto, porque podría generar algo de presión para las diferentes empresas…”, se ríe, “pero espero que nos contacten, y estoy esperando con ansias esa reunión”.
Estar bajo los reflectores por sí sola, confiesa, la hacía sentir insegura, ya que siempre había compartido el escenario. Pero Chung Ha no se doblega fácilmente, así que decidió asumir el riesgo. “Creo que, en esos momentos, tenía miedo y me sentía intimidada, pero al final me convencieron”, dice. “Quería ser versátil con mis lanzamientos y probar diferentes estilos de música, aunque la gente pudiera pensar que mi identidad no es tan audaz”.
Alivio abre con Creepin’, Salty y Loyal, temas en los que Chung Ha expone su corazón con una sensibilidad profunda. Es un acto de aceptación de la vulnerabilidad y de atreverse a decir: “Me siento sola. Lloro, y puede parecer que no, pero lo hago”, explica con franqueza. “Nunca había sido tan honesta antes”.
Esta última afirmación cobra gran relevancia en Salty, una colaboración con su amiga y renombrada solista, Sunmi, donde las voces de ambas se unen para desvelar la dicotomía oculta detrás del alma y reconocer que nadie es perfecto. Compartir esta canción con Sunmi es algo que Chung Ha valora enormemente, y el proceso de grabación resultó igualmente especial, con una sinergia que hizo que todo se sintiera en su lugar. “Sinceramente, estuve fangirleando todo el tiempo”, dice. “He admirado a Sunmi durante tanto tiempo, y cuando comenzó a grabar, me sorprendió completamente. Le decía a mi equipo que sentía que esta era su canción, no la mía. Nuestras voces son tan diferentes, pero se complementaron a la perfección. Fue una colaboración de ensueño, y no puedo imaginar a nadie más dándole vida a Salty como lo hizo ella”.
En el corazón del extended play, se hallan incrustadas Stress y Beat of My Heart, canciones de liberación, cuyo contenido lírico Chung Ha detalla como historias “en las que simplemente dices: ‘No me importa si es el camino equivocado, pero quiero ir contigo. Ya no me importa nada, solo me voy a dejar llevar’”.
“Pensé que Stress podría ser un buen cierre para este viaje emocional, como un cambio trascendental”, amplía con un tono meditativo, que emplea durante gran parte de la conversación, a veces como si reflexionara consigo misma. La letra habla de la búsqueda interna de Chung Ha, donde se permite decir adiós a lo que le causó ansiedad y vivir de manera plena y auténtica. “Pero, ¿qué tipo de viaje quiero tener? Creo que, después de este álbum, quiero sentirme aliviada. Quiero pensar, ‘Oh, finalmente, mi álbum vio la luz’. Algo como, ‘Dios mío. Han pasado dos años y medio. Ahora me siento aliviada’”.
